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El confinamiento de Nacho

Ignacio Pich-Aguilera, conocido como Nacho, es el cuarto de 8 hermanos, siendo gemelo con Maria. Con 25 años lleva un año y medio trabajando en la clínica Mi Tres Torres, muy cerca de donde vivió sus primeros años de vida. Actualmente, vive en Sant Cugat del Vallès en una casa con siete personas, y confiesa estar encantado y divertirse mucho con su familia numerosa.

Hace dos semanas que se volvió a incorporar a su trabajo de forma normal y queremos conocer, cómo vivió el confinamiento y cómo ha sido su vuelta a la rutina.

Nacho, ¿cómo ha vivido el confinamiento?

Ha sido muy aburrido. A pesar de ser muchos hermanos, ellos tenían que estudiar o teletrabajar, y no poder salir ha sido un “rollo”.  Pero tengo que reconocer que se me ha pasado muy rápido.

Al final yo soy bastante nervioso y se me ha hecho un poco pesado. Pero agradezco que al final todo y todos hayamos estado bien.

¿Qué has hecho durante estas semanas?

De todo. Un puzle, de 1000 piezas de Star Wars, navegar por internet, leer, ver alguna película en familia… Con mis hermanos organizamos un torneo de ping-pong, y la verdad, es que descubrí que se me da fatal.

Dos anécdotas del confinamiento han sido. La primera, que ha nacido mi sobrina María del Carmen, hija de mi hermano mayor y su mujer. Y, la segunda, es que como tengo un hermano que es sacerdote y no hemos podido ir a la Iglesia, él nos hacia la misa en casa todos los domingos. La verdad es que fue una experiencia muy bonita.

¿Qué has echado más en falta? Y, ¿Qué ha sido lo primero que has hecho al entrar en fase 1? Yo, creo que lo que más he echado de menos es ir a trabajar, porque realmente trabajando me lo paso muy bien. Ah, y también La Liga de fútbol y mi Espanyol. Lo primero que he hecho en fase 1 es volver a trabajar.

¿Cómo es un día de trabajo en la clínica Mi Tres Torres?

La mayor parte de días es un no parar: ir a correos, al banco, a comprar los periódicos, acompañar pacientes a las habitaciones, bajar pacientes a quirófano y ayudar a Encarna en todo lo que puedo. La verdad es que no me aburro.

¿Qué ha significado para ti, a nivel personal y profesional, trabajar en una empresa como MITT?

Yo intento siempre ser igual en casa y en el trabajo. Para mí el trabajo es importante para ganar confianza en mí mismo, para ser responsable, hacer bien las cosas, ser puntual. A veces, depende de la tarea, me cuesta estar seguro de mí mismo y sufro un poco.

¿Qué tienes planeado hacer en los próximos meses?

Este verano queremos ir toda la familia, seremos 9, por el Norte de España dos semanas. Iremos con mi hermano, Pablo, que es sacerdote y no vive con nosotros, y me apetece mucho. Nuestra idea es visitar Oviedo, Santo Toribio de Liébana, y un pueblo muy pequeño que se llama San Sebastián de Garabandal. En él en los años sesenta hubo unas apariciones marianas.

¿Qué has aprendido durante este confinamiento?

Podría decir que he aprendido a tener paciencia. No poder salir, me ha enseñado a esperar y esperar el día del desconfinamiento.

¿Qué crees que ha aprendido la sociedad? Podría ser, que la gente piense más a los demás. Yo creo que nos pensábamos que éramos intocables, todo se movía tan rápido y vino un bicho enano y nos confinó a todos. Creo que hemos aprendido a pensar en los demás y a creer más en el amor. ¿Qué mensaje te gustaría mandar a las personas que leerán la entrevista?

Que tengan paciencia y confianza en Dios, porque muchas veces en la vida nos pueden venir situaciones como esta. Al final, debemos buscar más la espiritualidad y hablar más con Dios porque él está allí por ayudarnos.

Nacho en casa
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